En el cerco de Humait (1868) cay su padre, y en Piribebuy, un ao ms tarde, perdi a su madre. Puso el pecho en Acosta u con valenta (la batalla ms triste del continente), y a los 10 aos era uno de los tantos hurfanos errantes, que deambulaban entre las ruinas de lo que haba sido una patria hecha aicos por una Triple Alianza funesta de hermanos invasores.
Solo, triste y desamparado, podra haberse perdido como otros tantos nios que fueron llevados por los soldados a sus respectivos pases, pero Manuel tuvo la buena fortuna de tener una ta muy influyente, que ni bien lleg a Asuncin desde el exilio en Buenos Aires, inquiri sobre la suerte que haban corrido sus parientes. Concepcin Domecq de Decoud estaba casada con el segundo jefe de la Legin Paraguaya y no tard en dar por extraviados a sus sobrinos hurfanos, los hermanos Manuel y Eugenia Domecq.
No tardaron en presentarse unos soldados a su puerta una noche:
Usted busca un sobrino, seora, nosotros lo tenemos dijeron sin ms vueltas, y Concepcin sinti que le volva el alma a la sangre.
Por favor, triganlo, quiero verlo! exclam implorante, pero los brasileos demandaron el pago del servicio de aquella diligencia, y empez un ida y vuelta de negociaciones hasta que al fin qued fijado en ocho libras esterlinas el retorno del pequeo (una fortuna en aquel momento).
Manuel no conoca a la seora que lo abraz inundndolo de lgrimas, pero sus ojos estallaron en luz cuando al fin pudo ver a su hermana. Algo del pasado quedaba en ella. Algo de aquellos aos perdidos en la guerra. Muy pronto, los adultos decidieron que sera una buena idea alejar a los nios de esta tierra tan poblada de ausencias, y acordaron que estaran mejor en la Argentina. Se dispusieron a partir sin ms espera, pero en el trayecto a pie a la estacin de ferrocarril ocurri lo impensable: Manuel volvi a perderse. Alertado del extravo, el to que iba a recibirlos utiliz todo el poder a su alcance. A travs de una circular dirigida a jefes y oficiales del ejercito aliado, pidieron desesperadamente noticias del nio, hasta que a los cuatro meses ocurri el milagro: Result que aquel da de la partida, Manuel haba subido al caballo de un oficial brasileo que termin llevndolo hasta Brasil, donde acab viviendo con el mismsimo Duque de Caxias, que estaba a punto de adoptarlo. Su to fue en persona a retirarlo, y recin ah Manuel pudo instalarse con su familia.
Asentado finalmente en la Argentina, Manuel se nacionaliz en el pas hermano, y pronto inici una nueva vida que se colmara de honores y logros a travs de la Marina, donde se alist al cumplir 18 aos. El hurfano de guerra del pas mediterrneo se enamor del mar de tal manera que triunf conquistando ocanos, explorando los confines ms remotos de la tierra (fue observador por ejemplo de la guerra ruso-japonesa). Estuvo en Estados Unidos, en Europa, fue contralmirante, comandante en jefe de la Escuadra de mar y tuvo a su cargo el acorazado Moreno y el acorazado Rivadavia como vicealmirante. En el gobierno de Marcelo T de Alvear lleg a ser ministro de Marina y fue tan grande su legado que hasta el sol de hoy el astillero que construye submarinos en la argentina lleva su nombre.
A pesar de los mil mritos enlazados a su estampa, nunca olvid al Paraguay de sus amores, y cuando lleg de nuevo la guerra en el Chaco de nuestra patria, apoy la causa de la tierra de sus padres. Fund la Asociacin Fraternal Pro-Cruz Roja Paraguaya, enviando frazadas, alimentos y uniformes.
Tal vez recordando sus harapos rados,
El fro de su niez mancillada,
El hambre de la guerra de sus dolores.
El da de su cumpleaos 12 de junio de 1935 una comisin internacional presidida por Saavedra Lamas (a quien Manuel Domecq asesoraba) logr finalmente el acuerdo de paz con Bolivia. Por fin el cese de fuego. Y para l sin duda, un jbilo profundo en el alma.
Manuel Domecq Garca vivi una larga vida y descans finalmente a los 92 aos en la ciudad de Buenos Aires. Los datos de su extraordinaria vida y de su espritu resiliente han sido extrados para esta crnica de un valiossimo material del historiador Luis Vern y de una compilacin de Eduardo Nakayama publicada en la Asociacin Cultural Manduar. En este da del nio, en memoria de los heroicos combatientes. Ilustracin: Yuki Yshizuka.












