Transición blanda. Pese a los discursos políticos, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, cumple a rajatabla los dictados de la Casa Blanca.
FEDERICO PARRA/AFP
La flexibilización de las sanciones de EEUU devolvió la banca de Venezuela al sistema financiero global y ha abierto la puerta a una nueva etapa que podría estabilizar en el corto plazo el tipo de cambio, dijeron analistas a EFE, aunque advirtieron que una recuperación económica dependerá del fin del modelo vigente.
La semana pasada, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, en inglés) levantó de forma parcial las sanciones que impuso en 2017 al Banco Central de Venezuela (BCV) y a tres instituciones públicas más, al tiempo que emitió una licencia que permite las “transacciones comerciales“ con el Gobierno venezolano, previa autorización de Washington.
La decisión tuvo consecuencias casi inmediatas: el regreso del país después de siete años al Fondo Monetario Internacional (FMI), al Banco Mundial (BM) y el nombramiento de un nuevo presidente del BCV, Luis Pérez, quien ya era miembro de la directiva. Su designación se dio tras la renuncia de Laura Guerra, nombrada en el cargo por Nicolás Maduro desde abril del año pasado.
Para el director de la firma consultora Aristimuño, Herrera & Asociados y del portal Banca y Negocios, César Aristimuño, esto permitirá “el reforzamiento de las reservas internacionales”, ayudará a la estabilidad del sistema cambiario –cuya brecha entre el dólar oficial y el paralelo ronda casi el 30%– y generará “una mayor confianza” para las inversiones internacionales.
De hecho, el mismo viernes el FMI desbloqueó los Derechos Especiales de Giro (DEG) de Venezuela, dándole acceso a unos USD 4.900 millones y eso –dijo Aristimuño a EFE– lleva “las reservas internacionales a un nivel cercano a los USD 20.000 millones”. Las reservas actuales ascienden a unos USD 13.700 millones.
QUÉ HAY DETRÁS. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, prometió, antes del anuncio por parte de su organismo, que actuaría “con gran celeridad” para poder dar acceso a Venezuela a instrumentos de financiación.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, dijo, sin embargo, que no tiene previsto un programa de endeudamiento y volvió a celebrar la reincorporación a la organización que el chavismo satanizó por años.
A juicio de Aristimuño, la vuelta del país al FMI, junto a la autorización para la celebración de contratos comerciales, apunta a permitir la renegociación de la deuda que Venezuela mantiene en default técnico desde 2017, con un monto superior a USD 120.000 millones.
“Buena parte de todo lo que se está haciendo tiene también como trasfondo el tema energético y minero”, apuntó este economista, a propósito del interés de Estados Unidos en el petróleo y el oro venezolanos.
DESPEGUE ECONÓMICO. El escenario, según los analistas, está servido para un despegue económico, lo que impactará en el corto plazo en la brecha cambiaria con una tendencia a reducirse. Aristimuño estima que para mediados de año la diferencia cambiaria sea del 10%. Pero para que la economía venezolana mejore aún falta un cambio en el manejo de la política económica del Banco Central, caracterizado principalmente por un mercado cambiario subsidiado, apuntan los analistas.
El director de la firma Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, advierte que el impacto del aligeramiento de las sanciones “terminaría siendo muy bajo” con un escenario de un “Banco Central sin sanciones, pero con el mismo consejo directivo”.
Por tanto, Grisanti planteó, entre otras, un cambio en la gerencia actual, al indicar que se debe nombrar a alguien con un perfil técnico para ocupar este puesto, lejos de la afinidad ideológica.
Señaló que, hasta la fecha, todos los cambios que ha hecho Delcy Rodríguez en su Gobierno son del “círculo más cerrado del chavismo”, de personas “más cercanas a ella y menos cercanas” a Maduro.
EFE
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