La senadora Celeste Amarilla recibió la respuesta de Mbappé y la Federación Francesa de Fútbol.FOTO: VERSUS
En charla con la Tribu 650 AM, Stimson destacó que el gobierno de Francia mantiene una postura de observación atenta hacia lo que sucede en el Congreso paraguayo. No obstante, valoró la rápida reacción institucional que se tuvo desde Asunción para evitar un quiebre en las relaciones bilaterales.
“Las comunicaciones que se hicieron hasta este momento fueron muy bien recibidas y tuvieron respuesta. El Senado francés agradeció el comunicado de la Cancillería y luego hubo otro pronunciamiento de la Embajada. Hasta ahora, tanto el presidente de Francia como las demás autoridades están dando un recibimiento positivo a los gestos diplomáticos que tiene el Paraguay; yo creo que no va a llegar a mayores”, explicó el especialista.
A pesar del escenario controlado, el jurista advirtió en caso de que sectores políticos locales intenten utilizar una narrativa de “soberanía” para justificar discursos discriminatorios o violaciones a los compromisos internacionales asumidos por el Estado paraguayo.
“Si Paraguay se atrinchera y dice: ‘Nosotros somos un país soberano y no nos van a venir a decir lo que tenemos que decir’, y empieza a desconocer normas de derecho internacional imperativas, la situación va a cambiar”, alertó Stimson.
El experto recordó que la protección de los derechos humanos es una obligación universal que no posee fronteras políticas.
“En la medida en que Paraguay oponga resistencia a eso, cosa que no está sucediendo en este momento, ahí sí el Estado francés va a tener que ver qué acciones tomar. Podría accionar dentro de lo que se llama la responsabilidad del Estado por hechos internacionalmente ilícitos y pedir reparaciones, que están claramente previstas y pueden ser tanto monetarias como otro tipo de sanciones internacionales”, puntualizó.
NO FUE VIOLENCIA DE GÉNERO, DICE
En otro momento del análisis, Stimson alegó que las declaraciones de Mbappé contra Celeste Amarilla no constituyeron un acto de violencia de género, sino que estuvieron ligadas a una retórica histórica de reivindicación.
“No fue una violencia”, afirmó el internacionalista, argumentando que el trasfondo de las palabras del extranjero estuvo más bien vinculado a la empatía y a las luchas históricas que las mujeres sostienen a nivel global.
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