Los 20 fusiles de guerra, en su mayoría 7.62, iban a ser destinados a una facción criminal de la favela Rocinha de Río de Janeiro, según la presunción. Algunas de las armas pertenecieron a la Guardia Civil Española.
De hecho, parte del lote correspondería a fusiles FA CETME, siglas de Fusil de Asalto del Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales (CETME), institución gubernamental española responsable de su diseño y desarrollo.
En una conferencia de prensa, el ministro Jalil Rachid informó que la Digemabel se encargará de estudiar la trazabilidad que permitirá saber si estas armas fueron usadas en algún otro hecho punible.
“El policía no dijo nada, o sea, entendió lo que estaba ocurriendo, era consciente de lo que estaba haciendo”, señaló Rachid. El suboficial presta servicios en la subcomisaría de Acepar, departamento de Canindeyú.
Se presume que se trataría del tercer traslado realizado por la organización utilizando el mismo modus operandi y una cantidad similar de armas largas. El valor total estimado es de 200.000 dólares.
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