Cuatro agentes penitenciarios fueron detenidos por aparentemente ocultar información sobre el escape de dos reclusos peligrosos en Emboscada.
La Fiscalía y la Policía Nacional aprehendieron a cuatro agentes penitenciarios investigados por aparentemente encubrir a capos del crimen organizado para su fuga de la penitenciaría de máxima seguridad de Emboscada. Los mismos habrían ayudado a Éver Alejandro Ozuna López, alias Tanchí, y el narcotraficante Robert Arsenio Merlo Villalba.
Los dos reclusos ganaron la calle rompiendo dos barrotes de una ventana del Módulo 7, improvisaron una soga con sábanas anudadas, transpusieron la muralla interna y cruzaron como si nada el perímetro exterior.
La fiscala del caso, Fabiola Sosa, confirmó que los videos del circuito cerrado demostraron que los guardias “liberaron” la zona de las garitas y anularon los controles perimetrales obligatorios, excusándose en una leve llovizna que caía sobre la zona de Emboscada en la noche del golpe.
Sacaron los teléfonos antes del procedimiento
Los peritos revisaron las cámaras de seguridad y observaron a dos de los guardias, identificados preliminarmente como Héctor Enrique Ozuna Giménez y Carlos Martín Agüero Cáceres, salieron apurados del recinto con un bolso llamativamente pesado. El movimiento se dio minutos antes de reportar oficialmente la fuga al 911 y a la Fiscalía.
Según reveló la fiscala Sosa, los guardiacárceles supuestamente aprovecharon el desconcierto inicial para hacer una “limpieza exprés” en los celdarios de máxima seguridad, recogieron los teléfonos y cargadores que habrían usado ilegalmente los reos vinculados al narcotráfico y al crimen organizado.
Celulares incautados, incluido el del director
A la detención de los dos primeros sospechosos se sumó en horas de la tarde la caída de otros dos agentes penitenciarios. Se trata del guardia encargado del Módulo 7 y el jefe de seguridad de turno de la penitenciaría. Ambos cayeron tras incurrir en contradicciones sobre por qué no se realizaron las patrullas perimetrales obligatorias.
Las cámaras con sensores de movimiento confirmaron que durante horas nadie pisó la ronda externa de la muralla, dejándole el camino totalmente servido a los fugitivos.
La comitiva fiscal-policial incautó además los teléfonos celulares personalesde todos los agentes implicados y sumó a la cadena de custodia el dispositivo del propio director del penal, Pablo Abel González Apuril.
Los cuatro detenidos fueron trasladados hasta la sede del Departamento de Investigaciones en Asunción.
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