Carrera. Tanto Lula da Silva como Flávio Bolsonaro agotan todas sus estrategias de cara a las elecciones del 4 de octubre.
Flávio Bolsonaro avanza con viento a favor en medio de una tormenta desatada en Brasil pese a ser salpicado por un megaescándalo financiero, su candidatura crece en las encuestas a dos semanas de las elecciones presidenciales.
El senador de derecha, de 45 años, pasó del rezago frente al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva a pisarle los talones en el primer turno, justo cuando se conoce que es investigado por sospechas de corrupción y lavado de dinero.
La investigación gira en torno al financiamiento de un biopic sobre su padre, el ex presidente Jair Bolsonaro, por parte de un banquero detenido por estafa. Pero el mismo caso también puso bajo presión al poderoso juez del tribunal supremo Alexandre de Moraes, considerado un enemigo por el bolsonarismo, y eso benefició al candidato.
FOCO SOBRE MORAES. El origen del escándalo es Daniel Vorcaro, cabeza del Banco Master detenido en 2025. Luego de unas filtraciones, Flávio Bolsonaro admitió que el banquero aportó millones de dólares para financiar “Dark Horse”, un filme biográfico sobre su padre, condenado por golpismo. Aunque niega irregularidades, este mes trascendió que el candidato es investigado debido a ese financiamiento por supuesta corrupción y lavado de dinero.
Pero el escándalo también tuvo otro foco cuando un informe policial expuso conversaciones de Vorcaro con un teléfono atribuido al juez Moraes en las que pide ayuda para frenar la investigación por una millonaria estafa a los clientes del Banco Master.
El magistrado es repudiado por la derecha debido a su rol clave en el juicio contra Jair Bolsonaro. A la vez, ese bando lo asocia con Lula, de quien ha recibido públicamente elogios.
El senador Rogério Marinho, jefe de campaña de Flávio, tildó a Moraes de “estrella del pop de la izquierda”.
“Moraes y Lula son las dos caras de la misma moneda, y esa es la percepción de la población brasileña”, dijo.
La semana pasada el Supremo Tribunal Federal (STF) celebró una inédita audiencia para decidir si abría una investigación contra Moraes.
Un estudio de la firma de análisis de datos Datrix mostró que las menciones en redes sociales sobre Moraes y sus conflictos en el STF desplazaron a las que aludían al Banco Master y Flávio Bolsonaro.
REBOTE PARA LULA. Pese a defender el trabajo “extraordinario” de Moraes al condenar a Jair Bolsonaro, Lula intenta tomar distancia, al tiempo que la desaprobación a su gobierno se mantiene alta.
Las últimas encuestas divulgadas después de la audiencia del STF, de la firma Quaest y de Datafolha, muestran que Flávio Bolsonaro subió ligeramente en intención de voto en el primer turno y está en empate técnico frente a Lula en el segundo.
Marco Aurélio de Carvalho, uno de los coordinadores de campaña de Lula, afirmó que el crecimiento de Flávio “es natural” ante la “polarización”.
“La crisis del STF no es una crisis nuestra. Están intentando echárnosla encima”, agregó.
Pero el bolsonarismo logra que “el votante un poco indeciso acabe asociando la imagen de Lula con la de Moraes”, dice el analista político André Rosa. “Esto hace que Flávio Bolsonaro tenga un respiro”.
Para Geraldo Monteiro, experto de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro, la campaña de Lula ha sido “un poco fría”. El mandatario octogenario amplió la semana pasada las ayudas del principal programa de asistencia social, una medida tachada de electoralista por la derecha.
CRISIS SUPREMA. Monteiro asegura que la crisis en el STF refuerza la percepción de rechazo hacia las instituciones. “La imagen general que llega a la población es la política es un antro de corrupción”, dice.
La campaña “tiene que darse cuenta de que hoy, lamentablemente, el discurso antisistema está en manos de la derecha”, afirmó a la AFP durante un evento político, Laercio Barbosa, un profesor de química de 70 años que votará a Lula.
Lula convierte a la ONU en palanca electoral por la soberanía de Brasil

Discurso. Lula da Silva habló ayer en la Asamblea General.
MICHAEL M. SANTIAGO/Getty Images via AFP
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, transformó ayer su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en una plataforma de claro tono electoral, en la que pronunció un discurso cruzado de principio a fin por las elecciones presidenciales del 4 de octubre.
En su décima participación en esta cita internacional, y la última de su actual mandato, Lula eligió realizar un balance de gestión, con un tono marcadamente soberanista, y remarcó que “aún hay mucho por hacer”.
El líder progresista, que se definió a sí mismo como “un obrero elegido tres veces presidente”, delimitó los comicios de octubre a una elección entre “democracia y negacionismo” y entre “un futuro de mayores oportunidades” y “un pasado de exclusión”, en referencia a su principal rival, el senador Flávio Bolsonaro.
Lula, que va tras su cuarto mandato no consecutivo, alzó una fuerte defensa al sistema electoral “moderno y robusto” del país y a la “transparencia” del proceso electoral brasileño, en el que afirmó que los candidatos gozan de una “amplia libertad de expresión”.
Sin embargo, en el atril ante los jefes de Estado, afirmó que no permitirá “que los enemigos de la democracia”, sean internos o externos, “atenten contra la voluntad popular” mediante campañas de desinformación. “La democracia brasileña pertenece a los brasileños. Brasil continuará siendo un país soberano. Nadie, nadie nos alejará de ese camino”, dijo.
El jefe de Estado brasileño abordó en Nueva York uno de los temas centrales del debate político en su país: La seguridad pública, una problemática que se ha instalado a la cabeza de las principales preocupaciones de la ciudadanía en los sondeos de opinión.
Aseguró que su Gobierno defenderá la soberanía financiera y los instrumentos públicos de inclusión, como el sistema de pagos instantáneos PIX, frente a las “presiones de multinacionales” que buscan su privatización.
También reivindicó la aprobación de legislaciones de vanguardia para proteger en el entorno digital a niños y adolescentes, y adelantó que asegurará una “remuneración justa” a artistas, músicos y creadores de contenido audiovisual. EFE
SERGIO LIMA/AFP
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