Las microempresas y el empleo informal aparecen como los espacios de mayor vulnerabilidad salarial.
Esto marca una señal relevante para el mercado laboral: el menor tamaño empresarial se asocia con una mayor concentración de trabajadores por debajo del salario mínimo, lo cual refleja una menor capacidad de pago, mayores restricciones de productividad o una estructura laboral más precaria.
A medida que aumenta el tamaño de la empresa, cambia de forma clara la composición salarial. En las pequeñas empresas, el porcentaje de asalariadoscon ingresos inferiores al SMLV cae a 20,3%, al tiempo que el 25,3% percibe exactamente y el 54,4% gana por encima de ese nivel.
En las medianas empresas, la proporción con ingresos menores al mínimo baja a 13,5%, con un 24,4% igual al SMLV y un 62,1% por encima. La tendencia llega a su punto más alto en las grandes empresas, donde solo el 6,4% se encuentra por debajo del salario mínimo, el 22,7% percibe igual y el 70,9% supera ese umbral.
La evolución expone una relación directa entre escala empresarial y calidad salarial. Las empresas grandes presentan una estructura de remuneraciones más favorable, con siete de cada diez asalariados por encima del Salario Mínimo Legal Vigente. En contraste, las microempresas concentran más de la mitad de sus trabajadores por debajo de ese nivel.
El dato no solo describe diferencias salariales, también permite observar una segmentación productiva: los trabajadores insertos en unidades de mayor tamaño acceden con más frecuencia a remuneraciones superiores, en tanto que quienes trabajan en unidades pequeñas enfrentan una mayor probabilidad de ubicarse en los tramos salariales bajos.
En cuanto a los asalariados del sector privado con empleo formal, solo el 5,7% percibe menos del SMLV, el 23,3% recibe un salario igual y el 71,0% gana por encima.
En el empleo informal, la estructura se invierte: el 57,0% percibe menos del salario mínimo, el 21,1% se ubica en igual nivel y solo el 21,9% supera el SMLV. La formalidad, por tanto, aparece como un factor decisivo para acceder a mejores niveles salariales dentro del empleo asalariado privado.
La comparación entre formalidad e informalidad muestra una brecha más profunda que la observada por tamaño empresarial. En el empleo formal, la mayoría se concentra en el tramo superior al Salario Mínimo Legal Vigente.
En el empleo informal, la mayoría queda por debajo. Esta diferencia revela que la informalidad no solo implica ausencia de cobertura o menor protección laboral, sino también una penalización directa sobre los ingresos. El mercado laboral privado queda dividido entre un segmento formal, de mayor remuneración relativa, y un segmento informal, con alta incidencia de salarios inferiores al mínimo.
En conjunto y a modo de remarcar, los datos permiten identificar un patrón común: los mejores resultados salariales se concentran en empresas de mayor tamaño y en relaciones laborales formales.
Las microempresas y el empleo informal aparecen como los espacios de mayor vulnerabilidad salarial. Para la política laboral y productiva, el desafío no se limita a fiscalizar el cumplimiento del SMLV; también requiere elevar la productividad, facilitar la formalización y fortalecer la capacidad económica de las unidades empresariales más pequeñas.
*Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.
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