España, flamante campeona del mundo.
España volvió a escribir su nombre en la historia grande del fútbol. En una final cerrada, intensa y cargada de tensión, la Furia Roja derrotó 1-0 a Argentina en tiempo suplementario y se consagró campeona del mundo por segunda vez, gracias a un gol de Ferrán Torres a los 106 minutos.
El partido, disputado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, fue una verdadera batalla táctica desde el inicio. España asumió el protagonismo con la posesión del balón y la iniciativa ofensiva, mientras que Argentina apostó a resistir con orden defensivo y buscar alguna contra aislada. Durante los 90 minutos reglamentarios, el dominio territorial fue europeo, pero sin efectividad en el área rival.
La Albiceleste, por su parte, mostró una versión muy distante de su habitual poder ofensivo, prácticamente sin generar situaciones claras de gol y enfocada en sostener el empate.
En el alargue, el desgaste comenzó a sentirse. España insistió, empujó y encontró finalmente el premio a su persistencia. A los 106 minutos, Ferrán Torres apareció en el momento justo para romper la resistencia argentina y marcar el único tanto de la final, desatando la locura roja en las tribunas.
El golpe fue demasiado duro para Argentina, que además había quedado con diez hombres en el tramo final, lo que condicionó aún más sus posibilidades de reacción.
Así, España selló una consagración histórica, sumando su segunda estrella mundial tras el título logrado en Sudáfrica 2010. Un equipo que hizo de la posesión, la paciencia y la convicción su sello, y que encontró en el tiempo extra la recompensa a su superioridad.
Una final inolvidable, decidida por un detalle, que quedará marcada como la noche en la que España volvió a reinar en el fútbol mundial.
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