Martínez conduce un camión refrigerado cargado con carne vacuna. El sistema de refrigeración funciona sin interrupción desde que salió de Paraguay, lo que aumenta el riesgo de pérdidas económicas. En la zona de Uspallata también se concentran numerosos vehículos. Los conductores se organizan en grupos para compartir los escasos alimentos disponibles y sobrellevar las difíciles condiciones climáticas y de aislamiento.
La situación genera un impacto humanitario y logístico significativo. Los camioneros enfrentan jornadas de hambre y agotamiento, con solo una comida diaria, mientras las mercaderías perecederas corren peligro. El cierre del paso no solo afecta a los transportistas paraguayos, sino que retrasa el comercio regional y genera preocupación entre las familias que esperan noticias desde el país.
Las autoridades de ambos países continúan monitoreando las condiciones climáticas para habilitar el tránsito lo antes posible y aliviar el drama de estos compatriotas.












